Sería absurdo preguntarse a quién le debemos el hecho de que palabras como “poeta” y “escritor” estén tan devaluadas.

Tenía un amigo “poeta” que empezaba todos sus “poemas” de esta manera: “Nosotros los poetas….“.

Qué fuerte la tentación de tratar de redimirse en lo que uno escribe. De que se encuentre en nuestras letras el reflejo de un alma sensible y bondadosa, los ecos de un genio incomprendido.

Por ello, la natural consecuencia a la falta de honestidad artística es la devaluación de que la que habla F. Vallejo. Porque cualquier cosa que se escriba de esa manera no es más que basura, abundante caca.

Más sincero entonces, empezar los poemas a la manera vallejiana, en vez de “Nosotros los poetas…“ decir “Nosotros los hijueputas…“.

Imagínense la revolución que haría este pequeño cambio en el mundo de la poesía. Si se empieza un poema de esa forma, las expectativas del lector bajan automáticamente y, si resulta que el poema es más bueno que malo, el contraste entre la idea que el autor tiene de sí mismo y el resultado de su trabajo siempre lo dejaría bien parado ante los ojos del lector. Incluso si el poema fuera bastante malo ¿qué se puede esperar de alguien que se llama a sí mismo hijueputa?

Nosotros los hijueputas, ahí está el remedio, la medida radical que terminará con la devaluación de la palabra “poeta”. Tomad esta introducción, podetas, os la obsequio. Cambiad todas las instancias de la palabra “poeta” en vuestros escritos por “hijueputa”. ¡La gloria os espera!

10:27 | Comentar | Temas:

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