Parte de naufragio

Luego del naufragio, el sol vuelve a brillar en la isla, desde la cual intentaremos zarpar, una vez más. Recuerdo me aferraba a mi equipaje hasta con los dientes, pero las feroces olas me lo arrancaron mientras me trituraban las costillas (los dientes por suerte todavía los tengo). Hoy, al sentarme solo y adolorido en la misma orilla, me di cuenta de que el equipaje era precisamente lo que me hacía naufragar tantas veces. Y adiós muy buenas. Maldito equipaje de mi pasado: que el mar te cobije en sus entrañas, o lo que sea.

Para mi viaje solamente necesito un cuchillo. Y si no hay cuchillo, con los dientes bastará. No perder los dientes, es todo. Nunca perder los dientes.

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