Escribo con rabia sobre una ciudad que me gustaría fuera imaginaria. Con una pena vieja junto las piezas de un mapa que se me ha grabado, a fuego puro, en la conciencia. Intento que mi rabia no me arrebate las manos. Me pongo mi máscara que cambia llanto por carcajadas y, plantado en una cómoda silla, afilo cada palabra hasta formar un cuchillo a la medida de mi odio.
Procuro disfrutar cada segundo.
07:00 | 2 comentariosLuego de la oficina, la... → ← Otros náufragos
Comentarios
- mónica on agosto 19, 2008, a las 08:32
- Doug on agosto 20, 2008, a las 11:51