Frank: Do you know who Marcel Proust is?
Dwayne: He’s the guy you teach.
Frank: Yeah. French writer. Total loser. Never had a real job. Unrequited love affairs. Gay. Spent 20 years writing a book almost no one reads. But he’s also probably the greatest writer since Shakespeare. Anyway, he uh… he gets down to the end of his life, and he looks back and decides that all those years he suffered, Those were the best years of his life, ’cause they made him who he was. All those years he was happy? You know, total waste. Didn’t learn a thing. So, if you sleep until you’re 18… Ah, think of the suffering you’re gonna miss. I mean high school? High school-those are your prime suffering years. You don’t get better suffering than that.
Guión de Little Miss Sunshine, 2006
12 de abril. Me resulta fácil empezar estos apuntes pero no sé si podré cumplir la auto promesa de continuar apuntando diariamente. Porque ignoro a donde voy y para qué me llevan.
JC Onetti —Cuando ya no importe
Sync: Bernhard – Onetti
Sin embargo, entre la Persa y yo no había surgido ninguna conversación. Sin embargo, realmente no había necesidad de ninguna conversación audible entre ella y yo, porque conversábamos ya desde hacía muchísimo tiempo, aunque no con palabras expresas. Conversábamos en silencio y nuestra conversación era una de las más interesantes que puede imaginarse; palabras pronunciadas y ordenadas para ser oídas no hubieran podido tener el efecto de ese silencio.
Thomas Bernhard -Sí
Y ellos estaban mudos y mirándose, a través del tiempo que no puede ser medido ni separado, del que sentimos correr junto con nuestra sangre. Estaban inmóviles y permanentes. A veces ella alzaba el labio sin saber qué hacía, tal vez fuera una sonrisa, o la nueva forma del recuerdo que iba a darle el triunfo, o la confesión total, instantánea de quién era ella.
J. C. Onetti – Los adioses
Sincronicidad: Bernhard – Cheever
-Imagina que se gastaron miles de dólares para lograr que una casa sólida pareciese una ruina –dijo Lawrence-. Imagina la actitud mental que eso implica. Imagina que el deseo de vivir en el pasado es tan intenso que uno paga a los carpinteros para desfigurar la puerta principal. – Entonces recordé la sensibilidad de Lawrence al decurso del tiempo y sus sentimientos y opiniones acerca de nuestras reacciones ante el pasado. Años antes yo le había oído decir que nosotros, nuestros amigos y el grupo social al que pertenecíamos, como nos sentíamos incapaces de afrontar los problemas del presente, lo mismo que un adulto deformado volvíamos los ojos hacia lo que creíamos había sido una época más feliz y más sencilla, y que nuestra propensión a la reconstrucción y a la luz de las velas era una demostración de este fracaso irremediable.
John Cheever — Adiós, hermano mío
La gente amuebla sus apartamentos en un estilo antiguo, rodeándose con muebles de hace siglos, muebles de una época que no les concierne y esto los hace culpables de cierta forma de mendacidad, pensé. Al ser demasiado débiles como para sobrellevar su propia época, se puede decir, necesitan, para poder mantenerse a flote, rodearse de muebles de una época pasada, una época muerta y terminada, pensé. Es realmente una señal de horrorosa debilidad, pensé, cuando la gente llena sus apartamentos de muebles que pertenecen a épocas pasadas en vez de la suya, cuya dureza y brutalidad no son capaces de resistir. Lo que hacen, me parece, es rodearse de la suavidad del pasado muerto que no les puede responder.
Thomas Bernhard — Tala
And this, I realized, is the excrutiating scrupulosity, the same maddening, meticulous attention to every last detail, that makes you great, that keeps you going and got you through and now is dragging you down. Standing with E. I. Lonoff over the disobedient arm of his record player, I understood the celebrated phenomenon for the first time: a man, his destiny, and his work—all one. What a terrible triumph!
Philip Roth – The Ghost Writer
Para ser verdaderamente creativo uno necesita algo más… una fuerza o disciplina especial o una mezcla de las dos; aquello que, creo, se llama carácter… Y esa cualidad, ese talento, es algo que no poseo. Es como una extraña sordera. Como si supiera la música, la canción que se toca, pero no pudiera escuchar sus notas.
Sándor Márai —La herencia de Esther