Si to conozco no me acuerdo

Miro El Anticristo, la película de Von Trier. Siguiendo el consejo de un amigo, miro la película sin pensar que se trata de una película de Von Trier. Lo cual es sumamente fácil para mí ya que, la mayoría de películas que veo, las veo sin pensar que se tratan de películas de Von Trier.

La secuencia inicial es esplendorosa, bella. Una pareja folla mientras su hijo salta por la ventana. Escena bien hecha. El resto no es tan esplendoroso. Hay muchos elementos de psicoanálisis y el psicoanálisis me parece cualquier cosa menos esplendoroso. Burdo y previsible, más bien.

Algo más interesante es el coqueteo con el cine de terror. Ésta de Von Trier tiene mucho de otra película que ví hace días: Paranormal Activity(Actividad Paranormal). La premisa, al menos es la misma: una pareja se enfrenta a sus miedos con terribles consecuencias. O sea que Antichrist vendría a ser un Paranormal Activity para personas más educadas.

La naturaleza y sus demonios. La culpa, las vísceras, los órganos. Laceraciones, amputaciones y gritos, muchos gritos. Soy el mejor director del mundo.

Un poco histérico este señor Von Trier.

Noviembre 11, 2009 · Celuloide · (Comentar) ·

Veo Away We Go, lo último de Sam Mendes. Uno no puede evitar comparar, y al lado de una obra como American Beauty, llena de gracia y veneno, casi cualquier cosa posterior de Mendes palidece. ¿Será, me digo, que hay tipos que agotan sus mejores esfuerzos en la juventud? Luego, todo lo que hacen es menor. No del todo desprovisto de encanto, pero menor. El jovenzuelo casanova del colegio parece veinte años mayor. Otros dan sus mejores frutos en la vejez.

De vuelta a la película, hay personajes que hablan y hablan sobre la mejor manera de vivir la vida. Quizá Sam esté buscando un contrapunto al veneno de American Beauty. Bostezo. Termino la noche haciendo ejercicios. Intento, como Lester Burnham, doblegar una panza rebelde.

Octubre 20, 2009 · Celuloide · 2 comentarios ·

Veo Che de Steve Soderbergh. La segunda parte, basada en el diario boliviano del argentino, captura al guerrillero de manera áspera. Pocas concesiones a la explicación histórica, a la explicación dramática, la cinta de Soderbergh muestra la médula del mito. Sólo un tipo, un aventurero, con una idea a cuyo fracaso rotundo asistimos. La encrucijada final del Ché es hipnótica y angustiante. En resumen, una eficiente obra sobre un hombre cuya sola mención causa diarreas o desmayos, dependiendo de con quien hables. Una mirada fresca al tipo cuyo mayor error fue verdaderamente terrible: creer en el hombre. Ayayay.

Junio 13, 2009 · Celuloide · 2 comentarios ·

El sábado de madrugada vimos Déjame entrar, la película del sueco Tomas Alfredson. Algunas escenas bellas y sombrías. Los vampiros son los parias, los animales que se alejan de la manada. No totalmente, en este caso. Aquí regresan a chupar sangre. Una pena, no poderse alejar totalmente de la manada. ¿Qué pasaría si uno lo intentara? La destrucción, seguro. Me dan un poco de miedo los suecos. Algunas escenas tan bellas que me tientan a traer la palabra maldita, decir que son poéticas. Pero resisto. Hubiera podido hacer mucho más con la sangre, Alfredson. Unas pausas, unos silencios que no se escuchan normalmente en las películas que uno ve todos los días. Veánla, en fin.

Luego a seguir pasando páginas. Cabecear en la silla durante el día. Y más.

Mayo 18, 2009 · Celuloide · 3 comentarios ·

Waltz with Bashir, bailando con el diablo

Ari Folman le da un certero puntapié a la memoria colectiva a propósito de la invasión israelí del Líbano y, sobre todo, las masacres de Sabra y Shatila. Todo empieza cuando Folman, perseguido por sueños y alucinaciones, decide, a través de testimonios de conocidos, reconstruir los hechos de la vergonzosa matanza. Una pequeña sinfonía a medio camino entre el documental y la alucinación es el resultado. Por momentos me ha recordado a la maravillosa The thin Red Line de Terrence Malick.

Las conversaciones de Folman con sus compañeros toman forma, las visiones se mezclan con los hechos hasta que la evidencia de algo nauseabundo lo enmudece todo. Imágenes reales reemplazan las animaciones de Folman. En la pantalla desfilan escenas de la masacre, los vestigios de la bestialidad y sinsentido en que acaban la mayoría de las guerras. Luego, el silencio y la oscuridad, el vacío transplantado al estómago, no mucho más. Uno deja la sala de cine tambaleándose. La concienca colectiva ha despertado y está alerta. O al menos eso uno quiere creer.

Marzo 2, 2009 · Celuloide · (Comentar) · Temas: ,

The Happening

Francamente detesto a M Night Shyamalan. Lo único perdurable de sus películas son los trucos, los relámpagos que se apagan tan pronto como empezaron. La vuelta de tuerca que se vuelve la razón de ser de una cinematografía. Por eso no esperaba mucho cuando fui a ver The Happening, lo cual resultó muy conveniente pues algunas imágenes me sorprendieron. Como aquella en que gente cayendo de los techos o esa en que una automática va pasando de mano en mano de gente que se vuela la tapa de los sesos. Escenas bien elaboradas. Claro, a la mitad de la película uno se da cuenta de que está asistiendo a una recreación de Los pájaros de Hitchcock, lo cual no estaria nada mal si se hubiera tenido tanto cuidado dibujando a los personajes como ensamblando aquellas escenas que describí. De cualquier manera, desde hoy detesto a Mr. Shyamalan un poco menos. Y eso es algo.

Noviembre 11, 2008 · Celuloide · (Comentar) · Temas: ,

The Passenger (1975)

Michelangelo Antonioni, un italiano que operaba en el terreno de lo etéreo y se le daba muy bien eso de la hipnosis, filmó The Passenger con Jack Nicholson(en una de sus actuaciones más sutiles) en 1975. Es la historia de un hombre que adquiere una nueva identidad para finalmente ser destruído por las consecuencias de su acto. Partes de la película están filmadas en el norte de África, lugar ideal para perderse de uno mismo, como bien sabía Paul Bowles. Como siempre con Antonioni, no es tanto la historia lo que interesa, sino la forma en que el italiano construye las escenas con sus toques vaporosos, tomas larguísimas de una morosidad extraña y reveladora.

Siempre que miro una película de Antonioni me parece estar en un sueño. Un sueño de cuatro dimensiones que sucede en una pantalla plana. The Passenger a lo mejor no esté entre lo mejor de Antonioni, que tiene cumbres casi inalcanzables como El Eclipse o La Aventura, pero comparte con esas obras maestras la riqueza simbólica y pureza estética. Es una parábola sobre la otredad, el extrañamiento, el desarraigo. Otro sueño volátil con alma de pesadilla.

Septiembre 16, 2008 · Celuloide · (Comentar) · Temas: ,

El caballero oscuro, reviú

Sábado en la noche. Nos dejamos arrastrar por la masa al teatro. Lo último del hombre murciélago. A la entrada, hordas de adolescentes en pantalones cortos, colgados de diminutos celulares. Pieles peligrosa, dolorosamente bronceadas. Rostros y trapos idénticos. Hollister, Abercrombie & Fitch, etc. ¿Soy yo o es que todos son exactamente iguales, clones rubios telefonándose hasta el cansancio? Puros personajes de Bret Easton Ellis se han dado cita a las afueras del cine.

En la pantalla, Heath Ledger se pasa la gorda lengua por los labios. Un buen chico, Ledger, que disfrute allá donde sea, presumiblemente codeándose con James Dean y River Phoenix. Luego de la primera hora me empieza a doler el culo de estar sentado. Nolan agota, pero no a punta de bostezos, como otros, lo suyo es puro vértigo. Y aunque esta Batman pierde un poco de ritmo al final, todavía nos queda energía para hablar sobre ella luego, de camino a casa. Mi compañera y yo. Las implicaciones políticas las dejamos para otro día, no nos interesan, hoy poblamos un mundo más hermético. Ella y yo. Batman está bien, dice ella; sí, digo yo.

Al llegar vemos una luna anaranjada en el cielo. La acariciamos con el dedo índice antes de cerrar las puertas de nuestro mundo, de nuevo. El pequeño nos saluda con una sonrisa. Ahora el mundo es más completo, un mundo de tres. Pensaré en la mueca macabra de Ledger, en los atroces medicamentos para el alma o tal vez en el doloroso silencio de Ennis del Mar, antes que el sueño me lleve.

Julio 21, 2008 · Celuloide · (Comentar) · Temas: