Si to conozco no me acuerdo

Ha muerto Michael Jackson y desde hace algunas horas tengo náuseas cada vez que enciendo la tele. Ahora resulta que todo el mundo es fan de Mike. Yo, al contrario de todos los fans, los de siempre y los post-mortem, debo decir: su música me dice muy poco. Es cierto que alguna vez bailé con Beat it y que hasta ahora me sorprende la guitarra de Billy Jean, pero me doy cuenta de que aquellas canciones fueron amplificadas por el momento en que conectaron con mi vida. En California ha muerto un hombre patético que alguna vez hizo un par de canciones que no tuvimos otro remedio que bailar. Cierta tristeza, pero para nada razón suficiente como para mitifcar el hombre triste que se negó a madurar, como tantos otros hombres-niños.

Otra cosa sería si, por ejemplo, se hubiera muerto Jarvis Cocker, quien, como algunos recordamos, interrumpió una presentación de Jackson en el Reino Unido, mostrándole el trasero a Michael. Tu música vale un culo, parecía decir Cocker. Casi todo lo que representas vale un culo. Cocker, unos años antes, hablaba de una estudiante griega forrada de billetes que quería vivir como la gente común. Cosa que jamás lograría, decía Cocker, entre explosiones disco. Cuando estés en cama y veas las cucarachas trepando la pared, sabes que si llamas a tu padre siempre te puede salvar; nunca podrás vivir como la gente común, cantaba Cocker.

Se me ocurre que Michael fue alguien que siempre persiguió ser lo que nunca pudo, lo que nunca fue. Un poco al revés que la chica de Common People, el chiquillo negro y pobre que cantaba en las heladas calles de Gary, Indiana, siempre soñó con ser blanco y rico; olvidarse de esas calles del medio oeste y vivir por siempre jamás en la primaveral California. Pero como decía magistralmente Cocker, nadie puede ser lo que no es. Michael Jackson quiso ser blanco cuando era negro; quiso ser rico cuando, a pesar de todo su dinero, nunca dejó de ser un niño pobre de Gary, Indiana; quiso ser adolescente aun cuando estaba cerca de los 50 años de edad. Esfuerzos vanos de conecuencias a veces terribles. Ahí está, un hombre triste vive muchos años de tumbo en tumbo y un día llega a un hospital con el corazón fulminado. Una pequeña tragedia, sí. Un momento en que, sospecho, hasta Jarvis Cocker haría una (pequeña) reverencia.

Junio 27, 2009 · Sonidos · 1 comentario · Temas: ,

Veo Che de Steve Soderbergh. La segunda parte, basada en el diario boliviano del argentino, captura al guerrillero de manera áspera. Pocas concesiones a la explicación histórica, a la explicación dramática, la cinta de Soderbergh muestra la médula del mito. Sólo un tipo, un aventurero, con una idea a cuyo fracaso rotundo asistimos. La encrucijada final del Ché es hipnótica y angustiante. En resumen, una eficiente obra sobre un hombre cuya sola mención causa diarreas o desmayos, dependiendo de con quien hables. Una mirada fresca al tipo cuyo mayor error fue verdaderamente terrible: creer en el hombre. Ayayay.

Junio 13, 2009 · Celuloide · 2 comentarios ·

Escucho a Lady Gaga. Voy en el carro y su voz de diosa sicodélica sale de los parlantes. Las primeras notas de Poker Face me recuerdan a Eurythmics y de repente retrocedo a un tiempo en que todo era más emocionante. Qué jodido vivir creyendo que uno ya lo ha visto todo. Qué bello cuando un par de notas al azar me arrebataban. Ha pasado de nuevo. Creo que puedo decir con cierta seguridad que sigo vivo. Rica basura que los jóvenes bailarán hasta romperse.

No, he can´t read my poker face…

Stefani Germanotta, alias Gaga, parece hija ilegítima de Bowie con Dona Summer. Trapos que los Kraftwerk o los Devo podrían haber llevado. Y una voz de robot llena de lujuria. Pop voluptuoso. Lubricante sonoro más allá del bien o del mal. Ay, Poly Styrene.

Si me ves en el carro y escuchas la canción, recuerda que la tengo tiesa. Es casi verano otra vez y puedo decir, con absoluta seguridad, que estoy vivo, más vivo que nunca.

Junio 12, 2009 · Sonidos · 3 comentarios · Temas: , ,

Mucha apatía como para escribir aquí.

El periódico dice que le ganamos a Argentina. Excelencia, elegancia y efctividad, dice el periódico. Y no sé cuánta bazofia más.

Es de madrugada y empiezo de nuevo. No creo en frases bonitas. Ya no. Vivo en un cementerio de frases bellas. He llegado a creer sólo en lo innombrable. Que alguien destroze todo lo etéreo. Las transpiraciones poéticas. Que alguien le rompa el culo a la poesía. O mejor, a los poetas. Es todo lo que me queda desear. Me meo en París. Excepto en el de Vallejo, el del aguacero. Siempre debe haber excepciones. Alguien tiene que asaltar, de manera rotunda, de manera parsimoniosa (rencor y calma) los templos sagrados de lo etéreo, de lo infame. Eso sí sin excepciones. Etceterá, dice Gaingsbourg. Por ello, y con la arrogancia del borracho, empiezo de nuevo.

Tomémonos un trago.

Sinceramente creo que hay que reírse en cualquier momento.

Añado estas palabras la mañana siguiente. ¿La mañana siguiente de qué? Qué se yo. Hoy es jueves y César Vallejo muere todos los jueves.

Que hable Bernhard:

Sin embargo, todo lo que ha de escribirse debe empezarse siempre desde el principio e intentarse siempre de nuevo, hasta que por lo menos una vez se logra de forma aproximada aunque nunca satisfactoria. Y por inútil que sea, y por terrible y desesperado que sea, hay que probar siempre de nuevo cuando tenemos un tema que nos aflige siempre y siempre con la mayor obstinación y no nos deja ya en paz. Aun sabiendo que nada es seguro y que nada es completo, debemos, aun en medio de la mayor inseguridad y de las mayores dudas, comenzar y proseguir lo que nos hemos propuesto. Si siempre renunciamos antes de haber empezado, caemos en definitiva en la desesperación y en definitiva y finalmente no salimos ya de esa desesperación y estamos perdidos. Lo mismo que cada día debemos despertar y comenzar y proseguir lo que nos hemos propuesto, es decir, tenemos que seguir existiendo porque sencillamente tenemos que seguir existiendo, así, un propósito como el de conservar el recuerdo de la compañera del Suizo tenemos que comenzarlo y proseguirlo y no dejarnos desanimar por el primer y, probablemente, siempre renovado pensamiento de tener que fracasar en ese proyecto. Todo fracasa. Al menos, si tenemos voluntad de fracasar, avanzamos, y debemos tener siempre, en todo y en todas y cada una de las cosas, al menos la voluntad de fracasar, si no queremos perecer ya muy pronto, lo que realmente no puede ser la intención de nuestra existencia.1


  1. Thomas Bernhard 

Junio 11, 2009 · Notas · 1 comentario ·

Una obra literaria idealista puede producir desprecio en el lector. Quien logra darse cuenta de la intención del autor y reconoce que en realidad las cosas son totalmente distintas, se volcará hacia la negatividad.

Thomas Bernhard citado por Mark M. Anderson

Junio 9, 2009 · Notas · (Comentar) ·

Gente

La gente que nos quiere dar ánimos

La gente que nos quiere vender algo

La gente que quiere que le paguemos

La gente que nos quiere contratar

La gente que nos quiere despedir

La gente a la que no le importamos un comino

La gente que nos parece tan poco interesante

La gente a la que le hubiéramos podido dar un aventón

La gente que no dudaría cortarnos el cuello

La gente que nunca nos invita

La gente que nunca llega cuando la invitamos

La gente que se olvidó de nuestro nombre

La gente a la que no volveremos a ver

La gente que tendremos que ver todos los días

La gente que se fija en nuestra bragueta

La gente más solitaria que nosotros

La gente que se fija en nuestra dentadura

La gente que necesita un aventón

La gente que nos atemoriza en secreto

La gente que hace negocios por teléfono

La gente que llegó más tarde que nosotros

La gente que cree en las palabras

La gente que es más insignificante de lo que se imagina

La gente que nunca llama

La gente a la que prometimos llamar el verano pasado

La gente que fingimos no reconocer

La gente que nos quiso convertir

La gente que nos compró el refrigerador

La gente que se encontró nuestra cartera

La gente cuya llave encontramos

La gente que busca tu nombre en Internet

La gente que vive en el piso de arriba

La gente que duerme el lunes todo el día

La gente que lo va a perder todo

La gente que no tiene seguro

La gente que usa un nombre que no es suyo

La gente que se trituró una extremidad

La gente que murió ayer

La gente que no sabe que va a comer mañana

La gente que no durmió este fin de semana

La gente que se convirtió en aquello que más odiaba

La gente que nos observa desde su ventana

La gente que no quiero mencionar

La gente.

Junio 9, 2009 · Memoria, Notas · (Comentar) ·