Si to conozco no me acuerdo

El gobierno ecuatoriano y algunos países europeos como España, están ofreciendo incentivos para que los emigrantes ecuatorianos regresen a su país de origen. Se ofrece dinero en efectivo y, en algunos casos, vivienda y hasta la promesa de trabajo para aquellos que retornen.

Algunos emigrantes han visto con sospecha estas promesas. Por mi parte, diría que todo es muy transparente: están tratando de engatusarlos para hacerlos volver al paisito de mierda de donde salieron, salimos.

Comprendo que la vida como extranjeros puede ser muy dura para algunos. Pero nada se compara con el infierno que les espera al regreso. Un infierno en que se nos obliga a escoger entre tres o cuatro imbéciles con los que nos gustaría no tener nada que ver. Tres o cuatro imbéciles de los que nunca nos habría gustado saber nada. Entre otras muchas cosas que hacen a ese infiero uno insoportable.

A quienes salieron, que nunca regresen. Al contrario, en la primera oportunidad, quemen el pasaporte, la cédula y cualquier recuerdo que les quede del infierno. Háganse borrar la memoria, si pueden. Escapen, escapen a algún lugar donde nunca los encuentren, al otro lado del mundo. Háganse de nuevas identidades, desaparezcan. No se les ocurra volver. No digan que nadie se los advirtió, al infierno no se vuelve nunca. Nunca.

Abril 27, 2009 · Notas · (Comentar) · Temas: ,

No me gustan los escritores, pero, pensándolo bien, tampoco me gustan los vendedores de seguros.

Charles Bukowski

Abril 26, 2009 · Recortes · (Comentar) ·

El único paraíso es el paraíso perdido.

Marcel Proust

Abril 21, 2009 · Maestros, Recortes · 2 comentarios ·

Una foto de Lucio Gutiérrez en una rueda de prensa. Ojos de vaca sonámbula, piel color mierda, labios color violeta hígado. El hecho de que este tipo sea tan feo debería ser razón suficiente para que jamás haya sido elegido presidente de nada. Que no crean en el exterior que somos tan feos. Qué digo. Que no se enteren en el exterior que somos tan feos, por Dios. Detrás un individuo con peinado, gafas y rostro de torturador. Del tipo que tortura adolescentes para luego sumergirlos en lagunas verdosas. Cuántas pesadillas poblará ese sujeto. Ahora recuerdo por qué abandoné ese adefesio de país.

Abril 20, 2009 · Notas · (Comentar) · Temas: , ,

Empiezo The Age of Iron de J.M. Cotzee. Una mujer, en la última etapa de su vida, es testigo del deterioro moral de una sociedad mientras lucha contra el doloroso deterioro de su propio cuerpo. Coetzee ha logrado un lenguaje que evoca los orígenes de las cosas. Pienso inmediatamente en El hombre apareció en el Holoceno de Max Frisch. Geiser intentando memorizar datos sobre el aparecimiento del hombre mientras él mismo está a punto de desaparecer. El ser humano siempre vuelve a las edades primitivas. El Holoceno, la Edad de Hierro. Todo se deteriora. Heráclito veía todas las cosas siempre en proceso de convertirse en otras. Muchas veces las nuevas son mucho peores, hubiera podido añadir. Los períodos de esplendor son fugaces. El resto es decadencia y la añoranza del paraíso perdido.

El elemento que más rápido se deteriora en la naturaleza es el Uranio. Me imagino a las sociedades que los hombres crean formadas de un elemento que se derrumba aún más rápido que el Uranio. Es posible mirar sus átomos destruyéndose ante nuestros ojos. Al final sólo el caos. Y el grito primario, elemental, que a veces se convierte en poesía. Todo en proceso de convertirse en otra cosa. Todo desvaneciéndose en el aire.

Escucho a Wagner, construyo templos con migajas de pan.

Abril 7, 2009 · Maestros, Notas · 3 comentarios · Temas: , ,

El escritor fantasma

Leo The Ghost Writer, la primera novela de la serie de Nathan Zuckerman, de Philip Roth. Zuckerman visita a uno de sus héroes literarios, E.I. Lonoff, recluso en las montañas de New England. Asistimos a una detallada narración de la visita y, entre otras cosas, la conversación entre los dos: uno, el joven prometedor y turbulento; el otro, el genio establecido, consumido por su arte. Hablan de literatura y de mujeres; de la responsabilidad del escritor y la entrega del artista; sobre ese admirable pueblo nómada, los judíos. Zuckerman recuerda y reflexiona sobre su propia obra incipiente que ha encontrado varios detractores entre su propio círculo familiar y social. Zuckerman toma notas, intuyendo que algún día contará los acontecimientos tragicómicos de su visita, el libro que ahora tenemos en las manos. Lonoff lo anima, no necesitas ser amable, le dice. Sólo debes ser honesto, parece añadir.

¿A quién se debe el artista? Ciertamente no a un pueblo, a ningún grupo en particular. El artista se debe a sí mismo y a su honestidad. Si es lo suficientemente talentoso y honesto, quizá termine haciéndole compañía a Flaubert, Joyce, Céline, Vallejo, cada uno de ellos incómodos a su manera y en su tiempo. Como lei en algún lugar: ¿para qué sirve un escritor si no incomoda por lo menos a alguien?. Con estas certezas abandona Zukerman, el escritor incómodo, las montañas de New England.

Abril 1, 2009 · Maestros · 2 comentarios · Temas: