Si to conozco no me acuerdo

Sábado. Niebla como una espesa pasta besando los cristales, lluvia despreocupada que sube el nivel del riachuelo cerca de la casa.

Domingo. Notas de ragamuffin como oasis en el blanco desierto. La entrada a la casa tiene diamantes incrustados.

Domingo por la noche. Un tempranillo que me he tomado demasiado tempranillo. Cráneo en llamas. Hasta creo que escribo. Los Tindersticks patinan en el aire.

Dicen que se acerca el fin de año.

Diciembre 28, 2008 · Notas · (Comentar) ·

Somos el país del casi.

¡Casi ganamos la copa! ¡Casi no perdemos! ¡Casi metemos un gol! ¡Casi le beso a la pelada!

Somos de aquellos países a los que siempre les ganan o los empatan en el último minuto. Que siempre están a un paso de realizar algo extraordinario. Siempre nos detiene algo. ¡La próxima vez lo haremos!

Mientras tanto nos queda el casi. Así nunca llegamos al extremo de nada, siempre nos detenemos en el casi, ese maravilloso amortiguador, casi o casito, su hermano menor.

Los pobres nos conformamos con tan poco que da ternura.

Diciembre 23, 2008 · Imprecaciones · 1 comentario ·

Buenas noticias. El Ministerio de Defensa del Ecuador planea recortar el presupuesto para la compra de nuevo armamento en un cincuenta por ciento el próximo año. Si tan solo se pudiera continuar estos pasos con la eliminación del Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas del país. A aquellas medidas podrían seguirlas la reducción del servicio diplomático, la eliminación de por lo menos la mitad de ministerios actualmente en funcionamiento y por último, pero no menos importante, la reducción de por lo menos el cincuenta por ciento de la cavidad bucal de nuestro querido mandatario.

Diciembre 23, 2008 · Imprecaciones · (Comentar) ·

Leyendo Pnin de Vladimir Nabokov, me doy cuenta de que, si bien lograr un efecto cómico puede estar al alcance de todo el mundo, solamente los maestros nos hacen encariñarnos íntimamente con aquello de lo cual nos reímos.

Nos reímos de Timofey Pnin, un profesor ruso exiliado en los Estados Unidos. De sus peripecias, de su torpeza, de su extrema candidez. Al mismo tiempo nos damos cuenta de que el mundo que condena a Pnin al fracaso, a ser un objeto de escarnio, encierra cierta mounstruosidad.

De alguna manera Pnin es un personaje quijotesco, oponiendo las verdades y seguridades del viejo mundo a uno más nuevo y más salvaje. Además Pnin es, como mucho lo que escribió Nabokov, una reflexión sobre el arte de escribir ficciones. Escritura que juguetonamente se piensa a sí misma.

Al final uno no sabe si quedarse con los pasajes que lo hacen doblar de la risa o los otros, aquellos que, como el que sigue, rezuman una profunda melancolía:

Pnin slowly walked under the solemn pines. The sky was dying. He did not believe in an autocratic God. He did believe, dimly, in a democracy of ghosts. The souls of the dead, perhaps, formed committees, and these, in continuous session, attended to the destinies of the quick.

o

Pnin caminó lentamente bajo los solemnes pinos. El cielo se estaba muriendo. No creía en un Dios autócrata. Creía, vagamente, en una democracia de fantasmas. Las almas de los muertos formaban, quizá, comités, y éstos, reunidos en sesión permanente, cuidaban de los destinos de los vivos.

Diciembre 16, 2008 · Maestros, Notas · (Comentar) · Temas:

THE AMERICAN WAY OF LIFE Incluso lo que comen y beben, estos carapálidas que no saben lo que es el vino, estos consumidores de vitaminas que beben té frío y mastican algodón de azúcar y no saben lo que es el pan, este gente Coca-Cola que ya no puedo tolerar… Y sin embargo vivo de su dinero.

Max FrischHomo Faber

Diciembre 14, 2008 · Recortes · (Comentar) ·

Parte de naufragio (II)

Mentira lo de los otros sobrevivientes. En esta isla se está solo, es la única posibilidad. Digo esto porque, cuando me acerqué a hablar con otros de los habitantes de la isla, me di cuenta de que eran espejismos. Me di cuenta porque, al tocarlos, desaparecían. Tal vez es mejor no intentar entrar en contacto demasiado cercano con ellos. Será mejor engañar y dejarse engañar por otros espejismos. Solamente hay que tener cuidado de no ser el próximo espejismo que desaparece cuando alguien lo intenta tocar.

Diciembre 10, 2008 · Islas · (Comentar) ·

El cobarde

De la Hoya en una esquina, el ojo izquierdo (o derecho) enterrado bajo una libra de carne hinchada, rehusando ponerse de pie, se ve más ridículo que aquella foto del mismo en mallas de bailarina. La, la, la. Una cosa es terminar tu carrera de manera penosa, vendiendo caras las últimas neuronas que te quedan y otra muy diferente ser aquél que no sabe que la única victoria posible es el gesto desafiante, el escupitajo rabioso en la cara de la derrota. Una cosa es terminar tu carrera con la cara en el piso y otra muy diferente terminarla con el culo en un taburete.

Que te escupan, De la Hoya, que diez mil bocas chillonas se burlen de tí esta noche. Y con muchas ganas, porque aquella piltrafa pegada al asiento es también parte de mí, el cobarde que vive en cada uno de nosotros. El cobarde al que debemos despreciar, golpear con la rapidez y fuerza de Pacquiao. Pum, pum, pum. El cobarde que millones de personas suprimen esta noche bajo el grito, el abucheo, la risa. El cobarde tú. El cobarde yo. El cobarde De la Hoya.

Cuando Pacquiao levanta los brazos, una ola de Schadenfreude limpia al mundo de cobardes. Por esta noche.

Diciembre 10, 2008 · Notas · (Comentar) ·