Esta entrada va a molestar a por lo menos uno de los tres lectores de este blog. Vargas Llosa hasta en la sopa. Qué bien parece irle el negocio al peruano. Así, con razón ya no se dedica a escribir buenas novelas como La Tía Julia y Conversación. ¿De dónde salió la idea de que el intelectual debe ser un metiche de profesión? Por otro lado el hombre es tan tieso que cada día parece más una momia. Todos conocemos a alguien a quien le gusta demasiado dar consejos. Para inocularme tengo esta regla: en vez de dar consejos, obsequio dinero. Así a cualquiera se le quitan las ganas de ser opinólogo. 37 grados a la sombra. Humedad general.
Ayer vi un reportaje sobre los elefantes que se usan en los circos. Recordé que fuimos al circo el años pasado. Hay que mirar la tristeza, el desamparo en los ojos de los elefantes y los rostros estúpidos de quienes disfrutan de sus piruetas. Recordé a los jovenzuelos que le lanzaban piedras al gato montés en el zoológico, hace algunos meses. Lugares aberrantes, los zoológicos y los circos. Los zoológicos remedando la naturaleza, haciéndola segura para el estúpido animal humano que no tiene otra cosa que hacer el fin de semana. El circo llega más lejos, en ellos se logra que los bellos animales salvajes se vistan y actúen como el mismo estúpido animal humano que los observa boquiabierto.