Si to conozco no me acuerdo

Se ha detectado el primer caso de la gripe porcina en Ecuador. El primer afectado ha sido el ex presidente Lucio Gutiérrez. Luego de ser aplastado en las elecciones de la semana pasada el ex presi ha decidido desconocer el resultado de las mismas. Por supuesto, nadie ha dicho que la estupidez sea necesariamente uno de los síntomas de la gripe porcina, así como tampoco se ha comprobado que dicha enfermedad venga necesariamente y afecte exclusivamente a los cerdos, por lo que ya ni siquiera se llama gripe porcina sino h1n1, así que lo de Sucio Gutiérrez bien podría ser simple y llana estupidez. Como simple y llana estupidez ha sido la decisión de diversos sectores políticos de apoyar la candidatura de este perfecto subnormal. Parece que, no contentos con ver a un patán en el poder, estos sectores hubieran decidido hacer rebaño detrás de otro peor.

¿Qué será del Ecuador? Yo antes pensaba que nos haría bien anexarnos a otro país, digamos Perú o Colombia. Ahora creo que ninguno de nuestros vecinos merece semejante castigo. ¿Se podrá crear una enfermedad que arrase con la clase política ecuatoriana? (Por ahora, hoy me siento generoso). Gripe porcina, ya ni siquiera tenemos que rompernos la cabeza pensando en un nombre. No me lo agradezcan.

Mayo 4, 2009 · Memoria, Notas · (Comentar) · Temas: ,

El gobierno ecuatoriano y algunos países europeos como España, están ofreciendo incentivos para que los emigrantes ecuatorianos regresen a su país de origen. Se ofrece dinero en efectivo y, en algunos casos, vivienda y hasta la promesa de trabajo para aquellos que retornen.

Algunos emigrantes han visto con sospecha estas promesas. Por mi parte, diría que todo es muy transparente: están tratando de engatusarlos para hacerlos volver al paisito de mierda de donde salieron, salimos.

Comprendo que la vida como extranjeros puede ser muy dura para algunos. Pero nada se compara con el infierno que les espera al regreso. Un infierno en que se nos obliga a escoger entre tres o cuatro imbéciles con los que nos gustaría no tener nada que ver. Tres o cuatro imbéciles de los que nunca nos habría gustado saber nada. Entre otras muchas cosas que hacen a ese infiero uno insoportable.

A quienes salieron, que nunca regresen. Al contrario, en la primera oportunidad, quemen el pasaporte, la cédula y cualquier recuerdo que les quede del infierno. Háganse borrar la memoria, si pueden. Escapen, escapen a algún lugar donde nunca los encuentren, al otro lado del mundo. Háganse de nuevas identidades, desaparezcan. No se les ocurra volver. No digan que nadie se los advirtió, al infierno no se vuelve nunca. Nunca.

Abril 27, 2009 · Notas · (Comentar) · Temas: ,

Una foto de Lucio Gutiérrez en una rueda de prensa. Ojos de vaca sonámbula, piel color mierda, labios color violeta hígado. El hecho de que este tipo sea tan feo debería ser razón suficiente para que jamás haya sido elegido presidente de nada. Que no crean en el exterior que somos tan feos. Qué digo. Que no se enteren en el exterior que somos tan feos, por Dios. Detrás un individuo con peinado, gafas y rostro de torturador. Del tipo que tortura adolescentes para luego sumergirlos en lagunas verdosas. Cuántas pesadillas poblará ese sujeto. Ahora recuerdo por qué abandoné ese adefesio de país.

Abril 20, 2009 · Notas · (Comentar) · Temas: , ,

Soy un masoquista consumado. Cada cierto tiempo, cuando mi masoquismo me vence, abro una de las páginas electrónicas de uno de los periódicos de mi país. Hoy me ha tocado mi dosis de auto flagelación.

Me entero que el ex ministro de gobierno afirma que ciertos funcionarios policiales parecen sentir la obligación de complacer a las autoridades de Estados Unidos, tanto que, la entrega de información confidencial a la embajada gringa es cosa de todos los días. Los policías ecuatorianos eran sometidos a pruebas de polígrafo por parte del personal de la embajada. Los policías ecuatorianos aceptaban con una mezcla de placer y nervios (¡no vaya a ser que no pasaran la prueba!) cualquier requerimiento. Todo esto a propósito del caso Chauvín.

Quiero aclarar algo: no me interesa el caso Chauvín en lo más mínimo. Mi masoquismo no alcanza esos extremos. Pero el síntoma que Bustamante cita lo aprovecho para hablar de algo que he comprobado en todos los niveles: somos un país de arrastrados. Nos babeamos ante todo lo que huela o se vea extranjero. Nos consume un paralizante complejo de inferioridad.

La mejor estrategia para levantar un trasero ecuatoriano es, por ello, mostrar un pasaporte extranjero. Lo cual no estaría mal sino fuera que, ante todo lo que nos recuerde a nosotros mismos, mostramos la otra cara de la moneda. Odiamos al indio porque todos tenemos algo de indios. A pesar de ello, no perdemos la oportunidad de mencionar, sin que se nos haya preguntado, los orígenes —siempre dudosos— de algún pariente de ultramar. Así nos disculpamos por ser ecuatorianos. Así decimos: soy una mierda, pero no siempre lo fui.

Santo cielo, cuánto asco me da.

Por ello le resulta tan fácil y conveniente al ecuatoriano escudarse detrás de otros acentos. Aún recuerdo a un farsante que conocí alguna vez. Nunca había ido a e España, pero eso no le impedía hablar con un ridículo acento español. Todavía lo recuerdo, a veces, subiéndose a la mesa y cantando Héroes.

Entonces me meo de la risa.

El ecuatoriano es un ser en un huida demencial de sí mismo. Todo lo que el ecuatoriano odia se puede resumir en la superficie de un espejo. Olvidémonos de Cuba, hay lugares en el Ecuador en que la entrada es exclusiva para extranjeros. Y si a un ecuatoriano lo rechazan en la puerta, pueden estar seguros de que el individuo pedirá perdón, perdón por haberse equivocado y perdón por no haber sabido y perdón por ser ecuatoriano, que es lo mismo que decir un pedazo de mierda.

Somos tan serviles que da ternura.

Ustedes dirán que si hablo de ello me convierto en una paradoja. Ustedes dirán cualquier cosa, sólo no vayan a creer que soy nacionalista porque, a pesar de todo lo que he dicho, lo más asqueroso es un ecuatoriano nacionalista. Que sería lo mismo que decir un pedazo de mierda nacionalista.

Pero no crean que he dicho nada. Es mejor así, como en esos viejos matrimonios en los que ya no queda nada que escuchar. Finjamos ser sordos y que nada nos toca. Sumerjámonos en la discreta paz de la resignación. Hasta que yo vuelva sobre lo mismo porque siempre vuelvo sobre lo mismo. Después de todo, no soy otra cosa que un masoquista consumado.

Febrero 27, 2009 · Imprecaciones · (Comentar) · Temas: ,