Escucho a Lady Gaga. Voy en el carro y su voz de diosa sicodélica sale de los parlantes. Las primeras notas de Poker Face me recuerdan a Eurythmics y de repente retrocedo a un tiempo en que todo era más emocionante. Qué jodido vivir creyendo que uno ya lo ha visto todo. Qué bello cuando un par de notas al azar me arrebataban. Ha pasado de nuevo. Creo que puedo decir con cierta seguridad que sigo vivo. Rica basura que los jóvenes bailarán hasta romperse.
No, he can´t read my poker face…
Stefani Germanotta, alias Gaga, parece hija ilegítima de Bowie con Dona Summer. Trapos que los Kraftwerk o los Devo podrían haber llevado. Y una voz de robot llena de lujuria. Pop voluptuoso. Lubricante sonoro más allá del bien o del mal. Ay, Poly Styrene.
Si me ves en el carro y escuchas la canción, recuerda que la tengo tiesa. Es casi verano otra vez y puedo decir, con absoluta seguridad, que estoy vivo, más vivo que nunca.