Veo Che de Steve Soderbergh. La segunda parte, basada en el diario boliviano del argentino, captura al guerrillero de manera áspera. Pocas concesiones a la explicación histórica, a la explicación dramática, la cinta de Soderbergh muestra la médula del mito. Sólo un tipo, un aventurero, con una idea a cuyo fracaso rotundo asistimos. La encrucijada final del Ché es hipnótica y angustiante. En resumen, una eficiente obra sobre un hombre cuya sola mención causa diarreas o desmayos, dependiendo de con quien hables. Una mirada fresca al tipo cuyo mayor error fue verdaderamente terrible: creer en el hombre. Ayayay.
La primera parte de Che me pareció la gran cosa, sobre todo el final, en medio de la carretera. Me gustaron los balazos sin mayor drama. Las muertes, pues, humanas. Y Benicio del Toro, caray, mejor que el propio Che. Quiero ver esa segunda parte, ese pecar de humano. Soderbergh es grande: siempre me quedo con sex, lies and videotape, película fundacional, piedra angular de todo lo que sé sobre el sexo. ¿Viste The Girlfriend Project?
Buena cosa la película de Soderbergh, querido David. Y la verdad me sorprendió Benicio, hasta ahora lo había visto sólo farfullando en sus papeles, en éste se aplicó mucho. La primera parte es el triunfo, la segunda la derrota del espíritu. La primera son los colores vivos del Caribe y la segunda los grises del páramo. Bella, sí.
Un abrazo,