Archivo de agosto 2008
¡Qué maravilloso es repudiarse uno mismo y, entre las cenizas del repudio, encontrar por fin el frágil material que nos hace seguir adelante!
02:11 | 1 comentarioTom Waits, el cabrón que disfraza su voz del más rasposo whisky, del más amargo bourbon, me da una de las claves con las que me muevo, de ahora en adelante.
Soy más preciso: en Rain Dogs, un álbum que hay que escuchar en la última borrachera que el mundo se pueda dar, o en las cantinas del infierno, si lo permiten, Waits ladra:
I’ll tell you all my secrets but I’ll lie about my past…
No hay duda, todo el mundo debe hacerse una máscara a su medida. Mienten quienes se apegan demasiado a los hechos. Tom Waits sabe.
01:32 | ComentarLuego de la oficina, la obra, la cena, los platos, la pelota, los cuentos, el cuento, la alarma, el tropiezo, el cepillo y el bostezo, abro el paquete con los últimos libros que Amazon me envía. Hay John Banville(Shroud y The Untouchable) y James M Cain(Double Idemnity). Desecho el paquete y coloco los volúmenes al lado de otros de Philip Roth(The Ghost Writer, Our Gang), Kurt Vonnegut (Hocus Pocus), Jonathan Swift(artículos), Jim Thompson(The Killer Inside Me), algo de Dean Wareham, unos cuentos que no he leído de Hemingway. Todos estos libros que no podré leer en no sé cuánto tiempo.
En la oscuridad, encuentro mi camino a la cama. Me duermo de inmediato.
10:15 | 2 comentariosEscribo con rabia sobre una ciudad que me gustaría fuera imaginaria. Con una pena vieja junto las piezas de un mapa que se me ha grabado, a fuego puro, en la conciencia. Intento que mi rabia no me arrebate las manos. Me pongo mi máscara que cambia llanto por carcajadas y, plantado en una cómoda silla, afilo cada palabra hasta formar un cuchillo a la medida de mi odio.
Procuro disfrutar cada segundo.
07:00 | 2 comentariosOtros náufragos
No crean que estoy sólo, que soy el único náufrago. En esta isla he visto otros que, como yo, han fracasado. Todos deambulan como almas en pena, con los ojos perdidos. El miedo les encoje el corazón. Y yo no quiero ser uno de ellos. Por eso, en mi mente elaboro miles de ideas, exploro las rutas del escape, entreno mis pulmones, aprieto cada músculo de mi cuerpo.
El mar me espera, en aparente calma, pero sé que sus olas son asesinas y su sino salvaje. Sé, sobre todo, que no hay compasión en toda su anchura, en su infinita profundidad.
Pero tengo todavía el coraje suficiente para soñar con el escape. O tal vez mi miedo a quedarme en la isla, con los otros náufragos, sea mayor que el terror que el mar me provoca.
Por hoy, esta playa me refugia. Mi ojos son dos fortalezas.
12:15 | ComentarParte de naufragio
Luego del naufragio, el sol vuelve a brillar en la isla, desde la cual intentaremos zarpar, una vez más. Recuerdo me aferraba a mi equipaje hasta con los dientes, pero las feroces olas me lo arrancaron mientras me trituraban las costillas (los dientes por suerte todavía los tengo). Hoy, al sentarme solo y adolorido en la misma orilla, me di cuenta de que el equipaje era precisamente lo que me hacía naufragar tantas veces. Y adiós muy buenas. Maldito equipaje de mi pasado: que el mar te cobije en sus entrañas, o lo que sea.
Para mi viaje solamente necesito un cuchillo. Y si no hay cuchillo, con los dientes bastará. No perder los dientes, es todo. Nunca perder los dientes.
01:06 | ComentarNoticias de una línea imaginaria
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana se opone al derecho al aborto en la nueva constitución. También al uso de profilácticos y preservativos. Aparentemente tendremos que seguir tolerando el nacimiento de innumerables cretinos hijos de cura. Lucio Gutiérrez todavía vive. Nebot pide que no se metan con él o dirá cuatro verdades. Ya era hora que este beduino miserable dijera otra cosa que sus incontables falsedades regionalijtaj. En noticias culturales (y a propósito de abortos): se dice que luego de la lúbrica misiva que el presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana le enviara al alcalde Nebot, un firma americana ha pedido al susodicho dignatario cultural permiso para fabricar una réplica exacta de su aparato bucal con la intención de añadirla a su más exitoso modelo de muñeca hinchable. También en noticias culturales: otro prometedor escritor ecuatoriano se perfecciona con vigor en el discreto arte de succionar traseros. Pero esto último en realidad no es noticia.
12:01 | Comentar | Temas: ImprecacionesUn libro sobre tiburones para el niño que vive lejos del mar. La banda sonora de Into the wild para ella. Un bello cuaderno con pasta de lino para mí. La mujer, cuyo cuello parece un acordeón, se contorsiona y brota su dentadura detrás del mostrador. Me pregunta si deseo recibir la oferta gratis. Me dice que gratis es su palabra favorita. Cuando acepto, da dos saltitos y une las palmas de las manos. Chasquido de lengua, guiño y maullido. Repite que gratis es su palabra favorita. Gratis es mejor. ¿Quién podría dudarlo?
Al salir, con preocupación me reviso los bolsillos, cuento las tarjetas de crédito, reviso la bolsa: libro sobre tiburones, CD y cuaderno. Busco las llaves del carro, me cuento los dedos. Respiro, creo que todavía tengo riñones, pulmones, etc. Sin embargo no puedo evitar pensar que de alguna manera he sido estafado. Que me han robado algo, ¡carajo!
10:07 | 3 comentariosCuatro cosas
1. Brutal tormenta, hace unos días, no recuerdo muy bien cuántos. El mundo que se ilumina por largos minutos, las paredes que se estremecen, alarmas que se encienden en medio de la noche y son devoradas por el rugido del cielo, que nunca cesa. El pequeño, que quiere remojarse la lengua con las gotas de lluvia, apunta al cielo y dice: mira los juegos pirotécnicos, papi.
2. Si pasarse llorando por el tiempo perdido no fuera otra absurda manera de perder el tiempo, lo haría.
3. La poesía siempre vuelve al origen: la absoluta desorientación, el profundo desasosiego del hombre abrumado por el universo. El lenguaje no sabe hablar de otra cosa. Hemingway decía que toda historia, si se la continuaba por el tiempo suficiente, terminaba en muerte. El lenguaje también, si se lo deja operar sus exactos mecanismos, siempre revela su inmenso desconsuelo.
4. Algunos (¿malditos?) nos peleamos hasta con nuestra propia sombra.
04:39 | Comentar