Registro nimio.

Casi no pueden disimular. Muchos de nuestros eternos defensores de la causa democrática se encuentran extasiados por el golpe milico en Honduras. En este caso ya no importa la legalidad, una de sus eternas mulas de batalla. O la misma existe de forma ridícula, con argumentos que hasta un niño de jardín infantil podría echar abajo. Lo innegable es que Zelaya fue sacado del poder de forma ilegal, abusiva, grosera. Tan cretinos han sido los golpistas en Honduras, que le han dejado poco terreno a la justificación de los acólitos de Vargas Llosa (tarea que le ha tocado al inmamable de Alvarito). Lo único que queda es el placer de los energúmenos. A la mierda la democracia, dicen ahora, babeando. Aquellos a quienes, cuando se les menciona a Castro, a Morales, a Chávez, los ataca la diarrea de forma súbita, no tienen empacho en celebrar algo tan retrógado como un golpe milico. ¿Qué es esto sino la peor hipocresía?

§551 · Julio 3, 2009 · Notas · (Comentar) ·


Sin embargo, entre la Persa y yo no había surgido ninguna conversación. Sin embargo, realmente no había necesidad de ninguna conversación audible entre ella y yo, porque conversábamos ya desde hacía muchísimo tiempo, aunque no con palabras expresas. Conversábamos en silencio y nuestra conversación era una de las más interesantes que puede imaginarse; palabras pronunciadas y ordenadas para ser oídas no hubieran podido tener el efecto de ese silencio.

Thomas Bernhard -

Y ellos estaban mudos y mirándose, a través del tiempo que no puede ser medido ni separado, del que sentimos correr junto con nuestra sangre. Estaban inmóviles y permanentes. A veces ella alzaba el labio sin saber qué hacía, tal vez fuera una sonrisa, o la nueva forma del recuerdo que iba a darle el triunfo, o la confesión total, instantánea de quién era ella.

J. C. OnettiLos adioses

§548 · Julio 2, 2009 · Citable · (Comentar) ·


Pensándolo bien, había cierta pureza en Michael Jackson. Uno se da cuenta cuando lo compara con su padre, Joe. Hablaba Joe por la tele y le brillaban los billetes al fondo de las pequeñas pupilas. Una oportunidad más de hacer billete para Joe. Michael, el niño que se negó a crecer, pudo evitar así algunas de los vicios de sus adultos. Por ello tuvo que irse, este mundo se ha hecho para las ratas y cucarachas y la podredumbre. Michael conservó cierta pureza, su mayor atributo. Es natural entonces que su mayor don fuera también su peor desgracia.

§545 · Junio 29, 2009 · Notas · (Comentar) ·


¡Qué rápido se les caen las máscaras a los demócratas a veces! Ahora celebran, se regodean por el golpe conducido por los subhumanos del ejército hondureño. ¿Dónde está Vargas Llosa cuando se lo necesita? ¿Qué no va a debatir con los milicos hondureños sobre democracia? Allá lo quiero ver, defendiendo las instituciones democráticas. A lo mejor en Honduras es más barato un golpe de estado que llevar a Varguitas y a su comitiva de babosos. Un golpe de estado, qué anacronismo, por Dios ¿Nadie les dijo que eso ya pasó de moda, que los setenta ya se fueron hace rato? Ahora Zelaya habla desde Costa Rica, país al que me quiero mudar algún día. Algo bueno debe tener una nación que haya abolido su ejército. Seguiré informando.

§544 · Junio 28, 2009 · Notas · (Comentar) · Temas: , ,


Ha muerto Michael Jackson y desde hace algunas horas tengo náuseas cada vez que enciendo la tele. Ahora resulta que todo el mundo es fan de Mike. Yo, al contrario de todos los fans, los de siempre y los post-mortem, debo decir: su música me dice muy poco. Es cierto que alguna vez bailé con Beat it y que hasta ahora me sorprende la guitarra de Billy Jean, pero me doy cuenta de que aquellas canciones fueron amplificadas por el momento en que conectaron con mi vida. En California ha muerto un hombre patético que alguna vez hizo un par de canciones que no tuvimos otro remedio que bailar. Cierta tristeza, pero para nada razón suficiente como para mitifcar el hombre triste que se negó a madurar, como tantos otros hombres-niños.

Otra cosa sería si, por ejemplo, se hubiera muerto Jarvis Cocker, quien, como algunos recordamos, interrumpió una presentación de Jackson en el Reino Unido, mostrándole el trasero a Michael. Tu música vale un culo, parecía decir Cocker. Casi todo lo que representas vale un culo. Cocker, unos años antes, hablaba de una estudiante griega forrada de billetes que quería vivir como la gente común. Cosa que jamás lograría, decía Cocker, entre explosiones disco. Cuando estés en cama y veas las cucarachas trepando la pared, sabes que si llamas a tu padre siempre te puede salvar; nunca podrás vivir como la gente común, cantaba Cocker.

Se me ocurre que Michael fue alguien que siempre persiguió ser lo que nunca pudo, lo que nunca fue. Un poco al revés que la chica de Common People, el chiquillo negro y pobre que cantaba en las heladas calles de Gary, Indiana, siempre soñó con ser blanco y rico; olvidarse de esas calles del medio oeste y vivir por siempre jamás en la primaveral California. Pero como decía magistralmente Cocker, nadie puede ser lo que no es. Michael Jackson quiso ser blanco cuando era negro; quiso ser rico cuando, a pesar de todo su dinero, nunca dejó de ser un niño pobre de Gary, Indiana; quiso ser adolescente aun cuando estaba cerca de los 50 años de edad. Esfuerzos vanos de conecuencias a veces terribles. Ahí está, un hombre triste vive muchos años de tumbo en tumbo y un día llega a un hospital con el corazón fulminado. Una pequeña tragedia, sí. Un momento en que, sospecho, hasta Jarvis Cocker haría una (pequeña) reverencia.

§537 · Junio 27, 2009 · Sonidos · (Comentar) · Temas: ,


Qué felices, qué babosos nos ponemos cuando la selección gana. Algunos juran verse un poco menos feos, incluso. Nos gustaría hasta abrazar a esos negros que realizan muy bien uno de los pocos trabajos aceptables para ellos. Claro, nunca dejando de lado nuestra sonrisa absolutamente estúpida, nuestra sonrisa absolutamente condescenciente. La sonrisa que ponemos cuando abrazamos a los negritos. La sonrisa que ponemos cuando alguien nos recuerda, ay, a Memín Pinguín, qué cuestión más chistosa. Codazos y sonrisas de cretinos. Qué bien se ven los morenitos de traje.

Claro, juntos pero no revueltos. ¿Que quieren entrar a los restaurantes de lujo de Urdesa, de Puerto Azul, del Quito Tenis? ¡Igualados! (Porque aunque tengan más dinero, más educación, más clase que nosotros, nunca seremos iguales. ¡Igualados!) Entonces nos asustamos, llamamos a la Policía. Y ¿quién nos puede culpar de preocuparnos, como están las cosas? Hay que pensar en las mujeres y en los niños, ante todo. Hay que defender la decencia de lugares como Urdesa, el Quito Tenis, la González Suárez, donde nosotros, los aristócratas de tercera y cuarta categoría, malas copias de aristócratas en malas copias de barrios gringos que ya de por sí son algo espantoso, vivimos.

Hay que impedir la entrada a tipos como Felipe Caicedo a nuestras bellas réplicas chiquitas, nuestros parises chiquitos, nuestros niuyores chiquitos, nuestras aún más chiquitas milanes, nuestras casi invisibles venecias. Que, reconzocámoslo, son, después de todo, con todo su aire de riqueza provinciana, con su aire de copia barata, de esplendor de segunda mano, una verdadera y absoluta e innegable e irremediable mierda.

Nuestras mujeres, nuestros hijos a quienes elogiamos diciendo que no parecen ecuatorianos.

Ja, ja, ja. Nos miramos incómodos, nos damos codazos, nos hacemos los desentendidos. Nos preguntamos por qué este país es una verdadera una absoluta mierda. Nos creemos especiales aunque en el fondo sabemos que todo es una absoluta mierda. Le echamos la culpa al resto. Nuestra sonrisa estúpida, nuestro cretino triunfalismo. Nuestro esplendor de imitación. Sonrisa estúpida, de nuevo. O cara de palo, no nos hizo ninguna gracia. Más codazos.

§534 · Junio 25, 2009 · Notas · (Comentar) ·


  • Preocuparse por todo todo el tiempo. Qué tal si esto, qué tal si lo otro. Y luego las pastillas multicolores para lo uno y para lo otro. Toda preocupación, todo tiene un nombre en esta tierra de hipocondríacos. Legiones de psicólogos mercachifles (disculpen el oximorón) poniéndole nombre a cada miedo. Y cómo nos causa placer visitar al médico. Visitar al psiquiatra, al terepauta, es cosa de orgasmo, no menos.

  • Tomar pastillas y negar el sufrimiento. Tratar de borrarlo de nuestras vidas. Después de todo, el sufrimiento no nos deja lucir nuestras fosforescentes sonrisas. El sufrimiento, seguramente, no sirve para nada. Nobody feels any pain dice Dylan, siempre Dylan.

  • Yes, I´m a great pretender, cantan los Platters en el fondo (¡cómo escuchaba los Platters en aquél tiempo!). Hay que inflitrarse, dice Cheever. Nadie en la oficina sabía que Kafka escribía. Un impostor, un infiltrado, un espía. De alguna manera, uno nunca deja de serlo, mientras vive entre la gente. No me sentía parte de nada, y eso me ensombrecía. No soy parte de nada, un hecho menos trágico que otros hechos. Si todo termina en fiasco, mejor no ser parte de nada. En cuanto a ésto debería decir: qué alivio.

  • Hoy, más que nunca, el Libro del Tao, ese río de pureza.

    Entre el sí y el no, ¿qué diferencia existe?
    Entre el bien y el mal, ¿qué diferencia existe?
    ¿Es verdaderamente temible éso que los hombres tanto temen?
    Todo lo que puede verse es como un desierto sin límites.
    Los hombres están de fiesta como en los días de los grandes sacrificios.
    O cuando en primavera se asoman a las terrazas.
    Sólo yo permanezco tranquilo, sin tareas que cumplir, como un niño que todavía es incapaz de sonreir, siempre desamparado, como si no tuviese hogar.
    Los demás viven en la abundancia, sólo yo parezco pobre.
    Es posible que mi mente sea la de un loco, tan oscurecido y confuso me siento.
    La gente vulgar da la impresión de ser clara y brillante, sólo yo me muevo como una sombra.
    Ellos son agudos, seguros de sí mismos.
    Yo estoy decaído y me muevo como se mueve el océano.
    Voy a la deriva, sin asidero alguno.
    Todo el mundo parece tener algo que cumplir.
    Sólo yo soy torpe y estoy fuera de lugar.
    Soy diferente, yo encuentro paz y soporte en la madre que me nutre.

  • Ganas de alejarme, de adentrarme en el bosque, como aquel personaje de Bernhard. Levantarme en medio de la noche, los pies desnudos, la lluvia resbalándome por las mejillas. Penetrar en la vegetación y perderme. Yo envuelto en las hojas. Sólo yo y los sentidos. Dormir bajo la lluvia, como Klaus Kinsky. Aullar al filo del abismo. Las palabras una cosa del pasado. El universo brotando bajo mis pies. Hundirme en el origen de todo, convertirme en absolutamente nada. Abrazar las rocas y perderme entre las partículas del universo, en los pliegues del mundo. Fluir como un río.

§528 · Junio 20, 2009 · Notas · (Comentar) ·


Veo Che de Steve Soderbergh. La segunda parte, basada en el diario boliviano del argentino, captura al guerrillero de manera áspera. Pocas concesiones a la explicación histórica, a la explicación dramática, la cinta de Soderbergh muestra la médula del mito. Sólo un tipo, un aventurero, con una idea a cuyo fracaso rotundo asistimos. La encrucijada final del Ché es hipnótica y angustiante. En resumen, una eficiente obra sobre un hombre cuya sola mención causa diarreas o desmayos, dependiendo de con quien hables. Una mirada fresca al tipo cuyo mayor error fue verdaderamente terrible: creer en el hombre. Ayayay.

§526 · Junio 13, 2009 · Celuloide · 2 comentarios ·


Escucho a Lady Gaga. Voy en el carro y su voz de diosa sicodélica sale de los parlantes. Las primeras notas de Poker Face me recuerdan a Eurythmics y de repente retrocedo a un tiempo en que todo era más emocionante. Qué jodido vivir creyendo que uno ya lo ha visto todo. Qué bello cuando un par de notas al azar me arrebataban. Ha pasado de nuevo. Creo que puedo decir con cierta seguridad que sigo vivo. Rica basura que los jóvenes bailarán hasta romperse.

No, he can´t read my poker face…

Stefani Germanotta, alias Gaga, parece hija ilegítima de Bowie con Dona Summer. Trapos que los Kraftwerk o los Devo podrían haber llevado. Y una voz de robot llena de lujuria. Pop voluptuoso. Lubricante sonoro más allá del bien o del mal. Ay, Poly Styrene.

Si me ves en el carro y escuchas la canción, recuerda que la tengo tiesa. Es casi verano otra vez y puedo decir, con absoluta seguridad, que estoy vivo, más vivo que nunca.

§525 · Junio 12, 2009 · Sonidos · 3 comentarios · Temas: , ,


Mucha apatía como para escribir aquí.

El periódico dice que le ganamos a Argentina. Excelencia, elegancia y efctividad, dice el periódico. Y no sé cuánta bazofia más.

Es de madrugada y empiezo de nuevo. No creo en frases bonitas. Ya no. Vivo en un cementerio de frases bellas. He llegado a creer sólo en lo innombrable. Que alguien destroze todo lo etéreo. Las transpiraciones poéticas. Que alguien le rompa el culo a la poesía. O mejor, a los poetas. Es todo lo que me queda desear. Me meo en París. Excepto en el de Vallejo, el del aguacero. Siempre debe haber excepciones. Alguien tiene que asaltar, de manera rotunda, de manera parsimoniosa (rencor y calma) los templos sagrados de lo etéreo, de lo infame. Eso sí sin excepciones. Etceterá, dice Gaingsbourg. Por ello, y con la arrogancia del borracho, empiezo de nuevo.

Tomémonos un trago.

Sinceramente creo que hay que reírse en cualquier momento.

Añado estas palabras la mañana siguiente. ¿La mañana siguiente de qué? Qué se yo. Hoy es jueves y César Vallejo muere todos los jueves.

Que hable Bernhard:

Sin embargo, todo lo que ha de escribirse debe empezarse siempre desde el principio e intentarse siempre de nuevo, hasta que por lo menos una vez se logra de forma aproximada aunque nunca satisfactoria. Y por inútil que sea, y por terrible y desesperado que sea, hay que probar siempre de nuevo cuando tenemos un tema que nos aflige siempre y siempre con la mayor obstinación y no nos deja ya en paz. Aun sabiendo que nada es seguro y que nada es completo, debemos, aun en medio de la mayor inseguridad y de las mayores dudas, comenzar y proseguir lo que nos hemos propuesto. Si siempre renunciamos antes de haber empezado, caemos en definitiva en la desesperación y en definitiva y finalmente no salimos ya de esa desesperación y estamos perdidos. Lo mismo que cada día debemos despertar y comenzar y proseguir lo que nos hemos propuesto, es decir, tenemos que seguir existiendo porque sencillamente tenemos que seguir existiendo, así, un propósito como el de conservar el recuerdo de la compañera del Suizo tenemos que comenzarlo y proseguirlo y no dejarnos desanimar por el primer y, probablemente, siempre renovado pensamiento de tener que fracasar en ese proyecto. Todo fracasa. Al menos, si tenemos voluntad de fracasar, avanzamos, y debemos tener siempre, en todo y en todas y cada una de las cosas, al menos la voluntad de fracasar, si no queremos perecer ya muy pronto, lo que realmente no puede ser la intención de nuestra existencia.1


  1. Thomas Bernhard 

§517 · Junio 11, 2009 · Notas · 1 comentario ·